Sencillamente Calabardina

Calabardina es un sitio muy especial, de esos que se quedan parados en el tiempo y no evolucionan porque, sencillamente, no lo necesitan. En este lugar he vivido muchas cosas bonicas a lo largo de mi vida y he querido rendirle homenaje de la mejor manera que sé, a través de la fotografía.

Este proyecto nace este verano de 2022, pero pretende ser un proyecto vivo y espero poder seguir ampliándolo a lo largo de los años, como espero que lo hagan mis recuerdos en Calabardina.

Calabardina
casa encalada
playa de la cola
horno antiguo de leña
chumbera en Calabardina

Calabardina parada en el tiempo

Calabardina es olor a hibisco y baladre, patios asalvajados de buganvillas y jazmines, es el sonido de las olas rompiendo en Cope y los gritos en el bar de Miguel. Churros por la mañana, duchas en la calle, cenas en los balcones y tranquilidad, mucha tranquilidad… Aquí nadie tiene prisa, todo va despacio, los días pasan iguales, tranquilos, sencillos, perfectos.

 En verano se llena de sombrillas en la playa y toallas en los balcones, de niños vendiendo pulseras y de abuelos sonrientes paseando carritos. En invierno se queda en silencio.

Pero sigue la vida en Calabardina, más auténtica que nunca, sigue el olor a flores y a sal, la pesca por las mañanas, las partidas de petanca con acento francés y los paseos por el Cabo al caer el sol. Sigue esa energía tan mágica que lo envuelve todo y te pone una sonrisa en la cara nada más pisar ese suelo.

buceadores en el embarcadero
centro de buceo Calabardina
Centro de buceo La Almadraba
buceadores
buceador embarcadero Calabardina
playa de Calabardina
bar Calabardina
churrería Calabardina

Historia de Calabardina

Antes de la década de los 60, Calabardina era una pequeña aldea, habitada únicamente por los pescadores que trabajaban en la Almadraba. El pueblo vivía de la abundante pesca de atunes, bonitos, emperadores…

A mitad de los años sesenta la actividad pesquera empezó a decaer y se cerró la Almadraba. Se comenzaron a construir casas de recreo y la zona se convirtió en destino turístico. Fue en esa época cuando mis abuelos maternos y paternos construyeron sus casas en la misma calle.

Contaba mi abuelo Tomás que nadie quería construir cerca de la playa cuando Calabardina comenzó a crecer, ¿quién iba a querer una casa húmeda y con el ruido constante del mar? … cómo han cambiado las cosas.

jugador de petanca en Calabardina
jugadores de petanca
bolas de petanca
petanca en Calabardina
hombre con botijo
barco antiguo
barco abandonado
cogiendo higos
cogiendo higos
cubo de higos
higuera en Calabardina

Cabo Cope, el dragón dormido

Recuerdo que, desde muy pequeña, lo que más me gustaba de Calabardina era ese Gran Dragón dormido sobre al mar. Cabo Cope es lo primero que ves al acercarte al pueblo, esa imponente y tranquila mole, que parece un enorme dragón echándose una siesta.

Cabo Cope forma parte del Parque Regional de Cabo Cope y Puntas de Calnegre y es el hogar de un montón de animales y plantas protegidas. El buho real, el halcón peregrino, la araña lobo o la tortuga mora, son algunas de las especies que te puedes cruzar paseando por la zona.

playa Torre de Cope
celosía
cartel prohibido el paso
corredor en Cabo Cope
invernadero en Calabardina
gato blanco y negro

Esto no es una despedida

Calabardina siempre ha estado presente en mi vida. No podría decir cuál es el primer recuerdo que tengo de este lugar, pero podría enumerar un montón de momentos y sensaciones que se quedarán para siempre en mi: las siestas con mis primas en el patio de atrás, las risas en la habitación de las literas, las cuervas en la Cola, los paseos en bici de paseo, mi tata contando chistes, las llamadas a mis padres por la cabina de teléfonos, los baños infinitos hasta hacerse de noche, las migas en Agosto, las historias de mi abuelo Tomás, su último verano… 

Este verano ha marcado un punto de inflexión en mi relación con Calabardina, ahora tenemos un nuevo hogar donde seguir construyendo recuerdos. Es increíble poder compartir esto con las personas que más quiero.