Cal & Encanto

Las Hermanas Navarro vuelven a cumplir con su sagrada tradición navideña, pero esta vez han decidido cerrar el año «A Cal y Encanto». Cambiando el escenario rural o decadente de años anteriores, Cristina y Gloria se trasladan a las laberínticas calles de Mojácar, donde el blanco de las fachadas se convierte en el lienzo perfecto para su propuesta más atrevida, elegante y visceral hasta la fecha.

En una oda a la estética del sur, esa que inmortalizaron firmas como Dolce & Gabbana, las hermanísimas se visten de riguroso luto para celebrar la vida. Porque nadie lleva el encaje negro y la transparencia con tanta poquita vergüenza como ellas.

Viudas alegres de alta costura

Bajo el título «Cal y Encanto», este editorial de moda juega con la dualidad. La cal, que ciega y purifica en las paredes de Mojácar, y el encanto arrollador de dos mujeres que han decidido que el invierno es solo un estado mental.

Ataviadas con encajes negros, transparencias desafiantes, uñas rojo sangre y una mirada enmarcada en eyeliner infinito, las Navarro se pasean por el pueblo como dos musas del neorrealismo italiano… si el neorrealismo incluyera pasar un frío que pela en diciembre por amor al arte.

Belleza real: sin filtros ni bótox

Si algo define esta sesión es la verdad. A sus 42 y 47 años, Cristina y Gloria se plantan ante la cámara sin trampa ni cartón. Aquí no hay retoques, no hay bótox, y no hay miedo a mostrar el paso del tiempo. Lo que ves es lo que hay: dos mujeres en la plenitud de su cuarta década, reivindicando que la sensualidad y el estilo no caducan.

Son valientes por partida doble: por enfrentarse al frío de la costa con poco más que una tela de encaje, y por mostrarse tal cual son, con la seguridad aplastante de quien no necesita filtros para brillar.

Cristina y Gloria Navarro posando con vestidos de encaje negro y transparencias en una calle blanca de Mojácar para su sesión de Navidad 2025, Cal y Encanto.

Costumbrismo y "Fresquito"

La sesión se convirtió en un evento social en Mojácar. Entre pose y pose digna de portada de Vogue, la realidad se abría paso con las vecinas del pueblo, que miraban entre fascinadas y preocupadas: «Vais muy guapas, nenas, ¡pero qué frío estaréis pasando!». Y razón no les faltaba. Pero el glamour de las Navarro es incombustible, incluso a bajas temperaturas.

El Equipo: familia y talento

Detrás del objetivo, sufriendo y creando a partes iguales, vuelve a estar Carlos Quevedo. El marido de Cristina y cuñado de Gloria, que lleva más de una década capturando (y soportando) las locuras de este dúo dinámico, firma unas imágenes que transitan entre el color vibrante y un blanco y negro nostálgico y elegante.

Este año, el clan se amplía con la incorporación estelar de «la primi», Verónica Pérez Navarro, artífice del peinado y maquillaje. Ella ha sido la encargada de transformar a las hermanas en estas donnas mediterráneas de mirada felina.

Agradecimientos

A la gente de Mojácar, por su hospitalidad y sus advertencias meteorológicas. A Verónica, por sus manos mágicas y su paciencia infinita. A Carlos, por seguirnos el juego un año más (y los que quedan). Y, sobre todo, a vosotras y vosotros, que seguís ahí cada Navidad esperando a ver qué nueva locura se nos ha ocurrido.