Torre de Guil: historia y belleza en ruinas

En las áridas tierras de Sangonera la Verde, se alza aún, a pesar del tiempo y el olvido, la Torre de Guil. Esta imponente mansión, vestigio de la antigua nobleza murciana, es mucho más que una estructura en ruinas, es el recuerdo del esplendor de siglos pasados.

A través de nuestra cámara, hemos capturado su apariencia decadente y el alma que todavía habita en cada piedra desgastada y en cada rincón polvoriento. Aquí puedes ver las fotos de esta casa solariega abandonada.

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Recuerdos en pidera de la Familia Guil

En un tiempo, los Guil fueron sinónimo de poder y honor. Este linaje, originario de Navarra, dejó su impronta en la región durante la Reconquista, con caballeros que forjaron su fama en batallas y conquistas. La torre, que alguna vez resplandeció como símbolo de su prestigio, alberga historias de regidores, militares ilustres, y figuras como el capitán Cristóbal Guil, quien combatió bajo la bandera de Fernando el Católico. Hoy, las paredes de la Torre de Guil, desgastadas por el tiempo, aún murmuran estos relatos de grandeza y valía.

La historia de la torre no se detiene en los logros militares. En su momento de esplendor, esta mansión no solo era una residencia noble, sino también un refugio de arte y cultura. Actas del 17 de octubre de 1936 revelan el traslado de casi 250 obras de arte a un lugar seguro en el Museo de Bellas Artes durante la Guerra Civil. Pinturas de maestros como Pedro de Orrente, Marten de Vos, y Juan de Valdés Leal adornaban sus muros, creando un museo privado que hablaba de la opulencia y el refinamiento de sus propietarios.

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Decadencia de la Torre de Guil

La decadencia de la Torre de Guil es tan fascinante como su ascenso. A lo largo del siglo XIX, la finca experimentó un auge gracias a los esfuerzos de la familia D’Estoup, quienes la transformaron en un modelo de explotación agrícola. Aquí se producía un aceite de oliva tan preciado que recibió reconocimiento en la Exposición Universal de Barcelona en 1888. Sin embargo, con el tiempo, la prosperidad dio paso al abandono y la fragmentación de la propiedad, especialmente tras la Guerra Civil, cuando la finca sirvió como acuartelamiento para el ejército republicano.

Hoy, la torre se erige como un testimonio silencioso de un pasado glorioso. El edificio principal, apenas sostenido por sus pilares, guarda la majestuosidad de una gran escalera monumental, única en Murcia. A su lado, otras construcciones y la antigua ermita de la Purísima luchan por resistir la implacable marcha del tiempo.

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Un testamento de arte y naturaleza

Más allá de su arquitectura, la Torre de Guil destaca por la invaluable colección de arte que una vez resguardó. Obras de Murillo, Velázquez, Rubens, y otros grandes maestros fueron parte de su legado, preservadas por un breve periodo en el Museo de Bellas Artes. Este refugio artístico reflejaba la rica herencia cultural de la región, una colección que aún deja entrever la grandeza que alguna vez se concentró en estas paredes.

El siglo XX trajo nuevos dueños y propósitos. La finca se transformó en una explotación agropecuaria moderna bajo la administración de la familia Romero Martínez, y más tarde, algunas de sus hectáreas se destinaron a la urbanización, configurando el actual Residencial Torre Guil.

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Torre de Guil, entre la ruina y la redención

La Torre de Guil, aunque está en ruinas, sigue siendo un símbolo de lo que Sangonera la Verde una vez representó: un crisol de historia, arte, y nobleza. Hoy, mientras exploramos sus vestigios con nuestras cámaras de fotos, sentimos que capturamos la esencia misma de una época que sigue viva en cada grieta y sombra de la mansión.

En cada fotografía, intentamos inmortalizar la historia que la torre aún guarda celosamente, esperando que estos fragmentos visuales inspiren a otros a reconocer y, quizás, a preservar este valioso testimonio de nuestro patrimonio. Porque aunque el presente la rodee de silencio, la Torre de Guil sigue contándonos su historia, susurrando sus secretos a quienes se acercan a descubrirla.

Este reportaje forma parte de mi proyecto Murcia Mola, con el que trato de mostrar personas, espacios y momentos en Murcia que merecen ser conocidos. Si te ha gustado este reportaje, compártelo en redes sociales y ayúdanos a darle difusión.