En este proyecto me acerco a la huerta murciana desde el silencio y la observación. Fotografío verduras comunes como si fueran piezas únicas, con una mirada más cercana a la pintura que al registro documental.
A través de una luz contenida y un fondo oscuro, la serie transforma lo cotidiano en presencia visual: formas, texturas y gestos mínimos que invitan a mirar de nuevo aquello que suele pasar desapercibido.






En esta serie, el claroscuro permite aislar cada verdura del fondo y acercarla a un lenguaje más pictórico. La luz aparece de forma contenida, revelando volúmenes, texturas y gestos que normalmente pasan desapercibidos.
El fondo oscuro elimina cualquier distracción y deja que la forma, el color y la presencia de cada pieza ocupen el centro de la imagen.
Alcachofas, berenjenas, espinacas y otras verduras de la huerta murciana aparecen aquí fuera de su contexto habitual. La serie las observa como formas, volúmenes y presencias silenciosas, más cerca del bodegón pictórico que de la fotografía de producto.
Este proyecto dialoga con Cítricos de Murcia: Readymade en La Huerta, otra serie donde los alimentos cotidianos se separan de su uso común para convertirse en objeto de contemplación.
Verduras de Murcia forma parte de mi obra personal vinculada a la huerta, el territorio y la belleza de lo cotidiano. La serie observa estos alimentos desde una mirada pausada, alejándolos de su uso habitual para acercarlos al lenguaje del bodegón y la pintura.
Más que documentar el producto, este proyecto busca detenerse en su presencia: en la forma de una alcachofa, el gesto de una mano, la sombra de una berenjena o la textura de unas hojas bajo la luz.